En los mayores

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HÁBITOS ALIMENTARIOS SALUDABLES EN NUESTROS MAYORES

En los últimos años la sociedad española está sufriendo un aumento en la esperanza de vida de su población. Este cambio demográfico se acentuará todavía más en el futuro, por lo que la asistencia nutricional a la población anciana está cobrando cada vez más importancia.

Los cambios fisiológicos propios del envejecimiento, unidos a factores sociales como la depresión, soledad y pobreza, contribuyen al deterioro del estado de salud.

La alimentación es un factor condicionante del estado de salud de los ancianos, existiendo una relación directa entre éste y los hábitos dietéticos.

El comportamiento alimentario de los ancianos varía dependiendo de su lugar de residencia: residencias geriátricas o domicilio particular.

La intervención nutricional en el anciano ha de tener en cuenta todos estos factores, no dejando de lado el hecho de que la comida pasa a ser uno de los pocos momentos placenteros de los que el anciano puede disfrutar, por lo que hay que encontrar el equilibrio justo entre restricción dietética y permisividad.

Con el paso del tiempo se va produciendo un estancamiento de los hábitos alimentarios adquiridos. Es muy difícil cambiar estos hábitos y realizar una educación nutricional a esta edad, aunque debemos ser pacientes y tratar de adecuarnos a las necesidades de cada persona, ya que en este periodo existe gran variabilidad individual.

Con la edad, se produce un incremento del número de enfermedades crónicas, como hipertensión arterial, diabetes, etc. con gran influencia sobre la alimentación.

La oferta de platos en restauración colectiva para nuestros mayores es variada, con platos que por lo general poseen pocas cantidades pero bien proporcionadas. Esto se debe a que las necesidades nutricionales disminuyen con la edad.

La restauración colectiva en personas mayores es muy importante en cuanto a la posibilidad que les brinda de alejarse del aislamiento social que puede producir la edad. Se debe explotar al máximo el efecto socializador de la comida, que influye también sobre el apetito y la digestión.

Se adaptan las texturas a las posibilidades de cada persona, ya que con la edad existen problemas dentales. Comidas muy duras podrían suponer para ellos problemas de masticación.

Recomendaciones:

• Con la edad se produce cierta ausencia de la capacidad de percepción de la sed; En todo momento se vigilará y fomentará la correcta hidratación del comensal. Se servirán caldos, sumos y preparaciones ricas en agua para favorecerla.

• Es importante no perder costumbre de consumir leche, sobre todo las mujeres para disminuir un futuro riesgo de osteoporosis.

• Debe promoverse el ejercicio físico también a esta edad, ya que ayuda a aumentar el apetito y a que se produzca un mejor aprovechamiento de los nutrientes, como por ejemplo el calcio.

• La alimentación deberá ser equilibrada, sencilla, tradicional, de fácil ingesta y fácil digestión.

• Es necesario cuidar que la textura de los alimentos haga posible su troceado y masticación. Las ensaladas se prepararan en trocitos pequeños, con gran variedad de sabores y colores.

• En caso de difícil deglución, consumir alimentos triturados o batidos ( fruta asada, cocida o compota...).

• Si se bebe alcohol debe hacerse con moderación.

• Se aplicarán las restricciones dietéticas a aquellos pacientes que por prescripción médica lo precisen. En ningún momento se tratará a un anciano como un enfermo.