En la edad adulta

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HÁBITOS ALIMENTARIOS SALUDABLES EN LA EDAD ADULTA

Hemos de recordar que en restauración colectiva generalmente no se proporcionan todas las comidas diarias necesarias, por lo que debe ajustarse la proporción de energía y nutrientes suministrados.

En la edad adulta ya están establecidos ciertos hábitos alimentarios, aunque si éstos no son correctos deben tratar de orientarse hacia un camino más adecuado. La restauración colectiva orienta los hábitos mal adquiridos hacia otros más adecuados de forma continuada, aunque claro está, la decisión final es del comensal.

La dieta que podemos encontrar es sana y variada, presentada en las cantidades adecuadas y de forma proporcionada.

Recomendaciones:

• Es importante no perder costumbre de consumir leche, sobre todo las mujeres para disminuir un futuro riesgo de osteoporosis.

• En la edad adulta es muy importante educar a que durante las comidas se produzca un cierto descanso del trabajo, en que se debe tomar el tiempo necesario, sin prisas, para disfrutar comiendo. Masticar despacio y beber agua durante la comida son hábitos fundamentales para poder disfrutar de los platos y ayudar a realizar una mejor digestión.

• No debemos olvidar en este periodo de edad el ejercicio físico, adecuado a las posibilidades de cada individuo.

• Mantener un peso adecuado.

• Es muy recomendable seguir las pautas de la Dieta Mediterránea porque contribuye a disminuir el riesgo de padecer patologías crónicas (entre ellas, las enfermedades del corazón, el cáncer, la obesidad y la diabetes). Son características esenciales de esta dieta el consumo abundante de cereales y sus derivados (pasta, arroz, pan…), legumbres, frutas y frutos secos, verduras y hortalizas, con menores cantidades de pescado, aves, huevos y derivados lácteos y aún más reducidas proporciones de carne y productos cárnicos.

• Moderar el consumo de grasas de origen animal (grasas saturadas que tienden a aumentar el colesterol): -Eliminar la grasa visible de carnes y aves antes de su cocinado -Escoger preferiblemente con mayor frecuencia las carnes más magras: pollo, pavo, conejo, ternera magra, cinta de lomo, avestruz… y desgrasar los caldos en frío antes de emplearlos en la elaboración de sopas, etc.

• Limitar el consumo de fiambres y embutidos, foie gras y patés.

• Si se toman más de 2 vasos de leche entera o equivalente al día, se recomienda que la cantidad extra sea en forma de otros lácteos bajos en grasa.

• Tomar, cuando menos, dos piezas diarias de fruta al día, procurando incluir algún cítrico (naranja, limón, mandarina...).

• Incluir diariamente verduras, una en forma cruda (ensaladas).

• Incluir cada día cantidad suficiente de cereales como el pan.

• Limitar el consumo de alimentos muy azucarados y de sal.

• El agua debe ser la bebida de elección por excelencia. Beber entre y medio y dos litros de agua al día (6-8 vasos ).

• Se recomienda utilizar los aceites de semillas (girasol, maíz, soja ) y especialmente el aceite de oliva. La mantequilla y margarina deberían tomarse mejor en crudo.

• Para que la comida resulte más apetitosa se pueden emplear condimentos como hierbas aromáticas, especias...

• Respetar los horarios de las comidas y no saltarse ninguna.

• Si se bebe alcohol debe hacerse con moderación.

• Si la jornada laboral debe prolongarse después de comer los menús deben ser fácilmente digeribles y deberían de utilizarse preferentemente preparaciones al vapor, la plancha o al horno, y el consumo moderado de frituras.

• En trabajos de horario nocturno es aconsejable consumir antes de incorporarse al trabajo, una cena sencilla y a media noche un bocadillo y alguna pieza de fruta.

• Debemos controlar la ingestión calórica porque conforme aumenta la edad, disminuyen las necesidades energéticas.