En la edad escolar y adolescencia

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HÁBITOS ALIMENTARIOS SALUDABLES EN LA EDAD ESCOLAR Y LA ADOLESCENCIA

Debemos tener en cuenta el gran cambio producido en los últimos años en cuanto a las actividades que desarrollan los niños y adolescentes en su tiempo de ocio. Los dos temas que deben preocuparnos en mayor medida son los referentes al sedentarismo y el consumo de grasas saturadas, y la influencia de ambos en la obesidad infantil, además de algunas enfermedades que comienzan a desarrollarse a edad cada vez más temprana.

Observamos un aumento paulatino del número de horas que los niños y adolescentes pasan tumbados en el sofá viendo la televisión o sentados frente a una pantalla de ordenador. Esto conlleva una disminución considerable de la cantidad de energía consumida por el organismo en comparación con otras actividades, como el deporte u otro tipo de juegos en que el ejercicio físico es mayor.

Un tipo de vida sedentario aumenta el riesgo de padecer obesidad, diabetes tipo II, etc., riesgos que se ven incrementados por el consumo excesivo de bollería industrial, dulces y alimentos preparados con alto contenido en grasas saturadas.

Debemos considerar la importancia que la restauración colectiva posee actualmente, puesto que debido a los cambios sociales experimentados en los últimos años, muchos niños y adolescentes realizan al menos una de las comidas importantes del día fuera de casa, aunque no debemos olvidar que los hábitos alimentarios se marcan en el hogar.

Desde las empresas de restauración colectiva no sólo se trata de alimentar, sino también de educar para conseguir unos hábitos alimentarios adecuados en los niños. Existen diversas actuaciones importantes en cuanto a la restauración colectiva en este rango de edad:

1. Se familiariza al niño desde muy temprana edad con todo tipo de sabores y texturas, aunque evitando ciertos sabores demasiado fuertes hasta edades más avanzadas. Es importante habituar a los pequeños a no rechazar ningún alimento, a que coman verdura, por ejemplo, aunque sepamos que este no suele ser su plato favorito.

2. Se potencia en el niño el desarrollo de 5 comidas al día: desayuno, media mañana, comida, merienda y cena. De esta manera se evita la ingesta de cantidades demasiado grandes, administramos al niño la cantidad adecuada de nutrientes y energía a lo largo de todo el día.

3. Se reducen en su dieta los habituales desayunos y meriendas de bollería industrial, y el consumo de refrescos a lo largo del día. Se trata de acostumbrarles a que este tipo de productos sean considerados como “especiales”, permitiendo que los consuman solamente en determinadas ocasiones.

4. Al contrario de lo que suele pensarse, la cantidad de alimentos cocinados mediante fritura por inmersión es mínima, aumentando la oferta de platos elaborados mediante otras técnicas (asado, cocido, a la plancha…)

5. Se realiza presentación de los platos de forma atractiva, para llamar la atención del niño y que no rechace la comida. Se trata de hacer de la hora de la comida un momento agradable.

6. Existen multitud de alternativas en los platos y postres para ofrecer una alimentación variada y sana: como fuentes de proteínas podemos variar entre carne, pescado, legumbres, etc, o variar entre diversas verduras y cereales como fuente de hidratos de carbono.

7. Se incluye una ración de fruta y una fuente de calcio (leche, yogur, queso…) al menos en las comidas principales del día.

8. Se trata de promocionar un aumento de la actividad física, mejorando de esta manera el aprovechamiento de los nutrientes.

En cuanto a los hábitos alimentarios saludables en la adolescencia, esta es una edad en que existe gran variabilidad en las necesidades nutricionales entre chicos y chicas, y entre unas edades y otras. Además, sus hábitos alimenticios ya se encuentran desarrollados, ya deciden qué tipos de alimentos prefieren. Debemos ser muy cuidadosos en este aspecto, ya que a esta edad los jóvenes pueden padecer ciertos trastornos en su alimentación (como anorexia o bulimia) que pueden llevarles a estados nutricionales muy deficientes. Aunque es una tarea difícil dada la gran variabilidad individual, la restauración colectiva trata de mantener unos niveles nutricionales adecuados entre los jóvenes, por eso proporciona la energía y nutrientes necesarios para un crecimiento y desarrollo adecuados.

Algunos puntos importantes dignos de comentar serían los siguientes:

1. Es de gran importancia no saltarse ninguna de las cinco comidas diarias, que estas sean variadas y que aporten todo lo necesario.

2. Tanto en la niñez como en la adolescencia el desayuno es una comida fundamental, ya que de ella depende en gran medida el rendimiento escolar.

3. Se trata de hacer comprender a los jóvenes la importancia de una alimentación adecuada. Se promueve el consumo de una dieta que se aleje de los platos precocinados y la comida rápida, apostando por platos variados y basados en la dieta mediterránea.

4. Somos conscientes de que este periodo es decisivo en los hábitos futuros de los jóvenes; es cuando pueden tomar verdadera conciencia de lo importante que es una alimentación adecuada.

Recomendaciones

• La merienda es el momento ideal para conseguir algún derivado lácteo (queso, yogur, etc.) pan y una pieza de fruta.

• La cena no debería ser muy copiosa. Quizás un esquema similar al de la comida del mediodía, pero en menor cantidad.

• Es muy importante que los padres sepan que es lo que los niños comen en el colegio, para poder preparar en casa las comidas complementarias.

• Se deben introducir los alimentos nuevos de forma gradual y al principio de cada comida, cuando el niño tiene más hambre.

• NO emplear nunca los alimentos como premio o castigo.

• Cocinar los alimentos que menos gusten con sus platos preferidos (Ej.: Hamburguesa a la plancha con espinacas salteadas). Es importante que los niños se atrevan a probar y comer alimentos que no conocen para experimentar nuevos sabores.

• La alimentación debe ser variada y los menús atractivos, porque cuantos más alimentos distintos tomen más completa y saludable será su dieta.

• Se debe establecer un horario regular para las comidas.

• Enseñarle al niño a comer de todo y a disfrutar comiendo.

• Para evitar que el niño coma tentempiés poco recomendables (chocolatinas, golosinas, ...) es importante que se realicen las 5 comidas al día –desayuno, media mañana, comida, merienda, cena-.

• No hay alimentos buenos ni malos, siempre y cuanto se eviten los excesos y se asegure que los dieta es bastante variada como para resultar equilibrada.

• Vigilar el comportamiento del adolescente cuando empiece a dar demasiada importancia a su peso y alimentación.

• Se debería practicar algún deporte, y evitar el sedentarismo